FOTO/CUENTA DE X DE NESTOR CAMARILLO
El priismo poblano cierra un capítulo polémico: Néstor Camarillo Medina anunció su renuncia definitiva al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y confirmó que no participará en la contienda por la dirigencia estatal, decisión que abre un nuevo escenario para la debilitada estructura tricolor en la entidad.
El anuncio se dio a conocer mediante un video difundido en sus redes sociales el 25 de agosto, donde el exdirigente y senador explicó que, tras años de militancia, optó por dar un paso al costado. Con ello, termina uno de los liderazgos más visibles y también cuestionados dentro del PRI poblano.
Un partido en crisis
Durante la gestión de Camarillo, el PRI en Puebla enfrentó un éxodo de cuadros relevantes y una desbandada de jóvenes militantes. Apenas en abril de este año, más de 3 mil integrantes de la Red Jóvenes x México renunciaron al partido, acusando prácticas antidemocráticas y decisiones cupulares.
A estas salidas se suman figuras históricas y legisladores que, en los últimos dos años, abandonaron el tricolor, reduciendo su fuerza política a mínimos históricos en elecciones recientes.
Relevo inmediato
Tras la dimisión de Camarillo, la dirigencia estatal quedará en manos de Delfina Pozos Vergara, quien asumirá la responsabilidad de encabezar el proceso de reorganización interna. Su llegada representa, al menos en el discurso, una oportunidad para recomponer puentes con la militancia y frenar la descomposición que vive el partido en Puebla.
¿Y ahora qué sigue?
La renuncia de Camarillo no solo simboliza el desgaste personal de un político ligado por años al tricolor, sino que también pone en evidencia la fragilidad del PRI en Puebla. Sin una base sólida de militantes ni figuras de peso, el futuro inmediato del partido dependerá de su capacidad para reinventarse bajo el nuevo liderazgo.
Por lo pronto, la salida del exdirigente deja a la militancia dividida: algunos celebran el relevo como una oportunidad de renovación, mientras otros advierten que el vacío de liderazgo puede acelerar la decadencia del priismo en el estado.




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