Foto/BBC


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes el despliegue de la Guardia Nacional en Washington DC y la toma de control federal del Departamento de Policía Metropolitana, en una acción sin precedentes bajo la Ley de Autonomía de 1973.
Amparado en la sección 740 de la ley, que permite al presidente asumir el mando de la policía capitalina en situaciones de emergencia, Trump justificó su decisión como respuesta a la “delincuencia” y la “crisis de personas sin hogar” en la ciudad. “Nadie quiere ser asaltado, violado, tiroteado o asesinado”, dijo, asegurando que Washington DC tiene tasas de homicidio más altas que “algunos de los peores lugares del mundo”.
En redes sociales, el presidente exigió a las personas sin hogar abandonar la capital, prometiendo reubicarlas “lejos de la ciudad” y advirtió que quienes cometan delitos serán encarcelados. También señaló que eliminará “barrios marginales” y criticó a “caravanas de jóvenes” que, según él, desafían a la policía.
La medida, que requiere notificación al Congreso si se prolonga más de 48 horas y que expira en 30 días salvo prórroga legislativa, ha generado fuerte rechazo. La alcaldesa Muriel Bowser afirmó que “no estamos experimentando un repunte de la delincuencia” y cuestionó la intervención federal.
Datos de la policía local contradicen la narrativa presidencial: los delitos totales han bajado un 7% en lo que va de año, los delitos violentos un 26% y los homicidios un 12%. Según la organización Community Partnership, en la ciudad hay unas 3.782 personas sin hogar, la mayoría en refugios o viviendas públicas, y cerca de 800 viviendo en la calle.
Esta es la primera vez que un presidente ejerce esta facultad desde su creación tras los disturbios de los años 60, lo que marca un precedente en la relación entre la Casa Blanca y el gobierno local de la capital estadounidense.

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