
Foto/Brandy Muller
Investigadores de las universidades de Oxford y Southampton han desarrollado un innovador sistema de inteligencia artificial (IA) que permite localizar pecios —restos de barcos hundidos— analizando su impacto ambiental en los arrecifes, en lugar de buscar los naufragios directamente. Utilizando imágenes satelitales abiertas de Google Earth, el equipo entrenó una red neuronal convolucional para identificar una particular decoloración oscura conocida como «arrecife negro», asociada casi exclusivamente con la presencia de hierro en barcos hundidos.
Este método ha sido probado en arrecifes de ocho islas y atolones del Pacífico e Índico, y ha logrado identificar no solo pecios conocidos, sino también nuevos indicios de naufragios no registrados, como uno en Kenn Reef, Australia. Allí, la IA detectó una mancha oscura inexplicable que, tras una inspección in situ, reveló bloques de hierro que podrían pertenecer a un barco hundido y hasta ahora desconocido.
Los pecios, especialmente los de la Primera y Segunda Guerra Mundial, construidos en su mayoría con hierro, han comenzado a descomponerse tras más de 80 años bajo el agua. Esta corrosión libera metales pesados, combustibles y municiones que alteran la química del arrecife y fomentan el crecimiento de bacterias y algas invasoras, provocando una decoloración marrón o negra visible incluso desde el espacio.
El ejemplo del Indomptable, un navío francés hundido en 1805 en Cádiz, ilustra cómo el tiempo y el deterioro pueden complicar la localización de restos, aunque en ese caso existía un testimonio humano. La mayoría de los más de tres millones de naufragios que estima la UNESCO en océanos y lagos carecen de información precisa.
La IA no solo permite identificar estos naufragios a partir de su “huella ecológica”, sino que también abre la puerta a monitorear su deterioro y prevenir el daño que causan al ecosistema. En Kwajalein, por ejemplo, un pecio que en 2005 estaba casi intacto, en 2022 ya estaba totalmente fragmentado, con evidencias de haber contaminado el arrecife a su alrededor.
Esta herramienta se perfila como una solución valiosa para la arqueología marina, la conservación del medioambiente y la gestión de riesgos por contaminación en los océanos del mundo.



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