La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dictaminó recientemente que una inteligencia artificial (IA) no puede ser reconocida como autora de una obra en México, lo que generó incertidumbre entre creadores y empresas tecnológicas. Sin embargo, especialistas en propiedad intelectual aseguran que el uso de IA no cierra la puerta al registro legal de este tipo de contenidos, siempre que exista intervención humana demostrable.
El caso que resolvió la SCJN surgió de la negativa del Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) a registrar una obra atribuyéndola como autora a una IA, con el solicitante reservándose únicamente los derechos patrimoniales. El fallo fue claro: la ley mexicana exige que la autoría corresponda a una persona física. Las obras producidas únicamente por IA, sin intervención humana, se consideran de dominio público.
No obstante, Lorena Villanueva, directora general de ClarkeModet México, y César Cruz, director jurídico de la misma firma, señalaron que este fallo no impide registrar contenidos creados con apoyo de IA, siempre que se documente adecuadamente la participación humana. “La intervención humana sigue siendo esencial para efectos legales, por mínima que sea”, explicaron.
Existen alternativas legales para proteger este tipo de obras más allá del registro tradicional de derechos de autor. Por ejemplo, el registro de marcas no requiere reconocer autoría, sino acreditar el uso; los diseños industriales pueden protegerse incluso si fueron creados mediante IA, siempre que se justifique su origen. Además, herramientas como blockchain permiten dar certeza sobre la evolución de la obra, documentando cada etapa del proceso creativo y estableciendo sellos de tiempo que prueban la intervención humana.
Los expertos recomiendan a los creadores mantener evidencia detallada del proceso, especificando los insumos proporcionados a la IA, las decisiones humanas involucradas y cómo se construyó el producto final. Esta documentación ayuda a resolver dudas legales y posibles disputas.
Finalmente, Villanueva y Cruz coincidieron en que es urgente actualizar la Ley Federal del Derecho de Autor para reconocer y regular de forma clara el papel de las tecnologías emergentes en los procesos creativos, a fin de brindar mayor certeza jurídica a los creadores y las empresas.

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