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Por primera vez desde 1923, los parisinos y visitantes han vuelto a bañarse legalmente en las aguas del río Sena. A menos de un año de que los atletas olímpicos lo hicieran durante los Juegos de 2024, decenas de personas se lanzaron este sábado al río en tres zonas habilitadas en pleno corazón de la capital francesa.
Desde antes de las 8 de la mañana, grupos de bañistas —algunos con flotadores amarillos amarrados a la cintura— esperaban impacientes el inicio de esta nueva etapa urbana. Las áreas, acondicionadas como auténticas piscinas fluviales, están equipadas con pontones, escaleras, duchas y vestuarios. La iniciativa, de acceso gratuito, se extenderá hasta el 31 de agosto, dependiendo de las condiciones meteorológicas y con aforo limitado.
“¡Estoy muy contenta! Hace años que soñaba con nadar en el Sena”, contó emocionada Ingrid, una parisina de 95 años que se convirtió en una de las primeras en probar las aguas junto a su nieta en el sector de Bercy. Otra de las zonas se encuentra cerca de la Torre Eiffel, y una más frente a la isla de San Luis, cerca de Notre-Dame.
La apertura al baño forma parte del legado olímpico prometido por el Ayuntamiento de París, pero también responde a un reto climático: las olas de calor como la que esta semana elevó los termómetros a casi 40 °C. “París tiene la suerte de adelantarse a su tiempo. Invertir en zonas naturales para nadar es esencial”, declaró la alcaldesa Anne Hidalgo durante la inauguración.
Para hacer esto posible, las autoridades invirtieron más de 1.400 millones de euros en infraestructura para mejorar la calidad del agua, principalmente mediante un sistema de recolección de aguas residuales. Sin embargo, las lluvias intensas pueden obligar a verter al río mezclas de aguas pluviales y residuales, lo que afectaría la calidad del agua.
Por ello, se ha implementado un sistema de banderas que indica, como en las playas, si el baño está permitido: verde (apto), amarillo (precaución) y rojo (prohibido). Además, los bañistas deberán pasar una prueba previa para demostrar que saben nadar, y habrá vigilancia reforzada en las zonas autorizadas.
“Somos los primeros en 100 años en poder hacer esto. Lo estamos disfrutando mucho”, celebró Toby, un turista estadounidense de California.
No obstante, las autoridades recuerdan que existen riesgos: fuertes corrientes, plantas sumergidas, tráfico fluvial y posibles hidrocuciones. La subprefecta Elise Lavielle advirtió que el año pasado se registraron 13 muertes en el Sena, y este año ya van tres. Por ello, se prohíbe nadar fuera de las zonas autorizadas, bajo riesgo de sanciones.
Además de estas tres nuevas zonas, ya existen cuatro puntos de baño habilitados en el río Marne, afluente del Sena. Y para 2026, se espera que nuevos tramos del Sena estén listos para acoger a más bañistas.
Así, el río que atraviesa la Ciudad Luz recupera, un siglo después, su vínculo más íntimo con los parisinos: el de un lugar para refrescar el cuerpo y el espíritu.

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