
Doral, una ciudad del condado de Miami-Dade conocida por su alta concentración de migrantes venezolanos, enfrenta hoy una profunda crisis social y política. La comunidad, que en su mayoría apoyó electoralmente al expresidente Donald Trump, es ahora una de las más afectadas por sus políticas migratorias.
Según datos del Censo 2023, el 32.3% de los 79,359 habitantes de Doral son de origen venezolano. En la última década, la ciudad se convirtió en refugio de miles de personas que huyeron de la crisis en Venezuela, lo que llevó incluso a que muchos la llamaran informalmente “Doralzuela”.
Trump, quien ganó cerca del 60% de los votos en Doral durante las elecciones, ha tomado decisiones que han sacudido la estabilidad de la comunidad venezolana.
Durante sus primeros seis meses de su segundo mandato:
• Eliminó el Estatus de Protección Temporal (TPS), que protegía a unos 600,000 venezolanos de la deportación.
• Revocó el parole humanitario a más de 500,000 migrantes de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Haití.
• Deportó a decenas de venezolanos recluidos en Guantánamo, mientras otros permanecen detenidos en centros de máxima seguridad en El Salvador.
Además, invocó la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para justificar estas acciones, alegando la amenaza de la banda criminal Tren de Aragua, lo que ha sido criticado por líderes comunitarios y defensores de los derechos humanos.
Un giro inesperado
Muchos venezolanos votaron por Trump creyendo que sería un aliado en su lucha contra Nicolás Maduro. Sin embargo, la sorpresa llegó cuando, días después de asumir su segundo mandato, un emisario de Trump viajó a Caracas para negociar con el régimen chavista la recepción de deportados y la liberación de presos estadounidenses.
“Voté por Trump pensando que nos iba a ayudar a salir de Maduro, y ahora negocia con él y nos ataca a nosotros”, declaró.



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