
Foto/ Gett Images
Proyecto Esther: ofensiva contra el activismo pro-palestino.
Bajo el nombre de Proyecto Esther, sectores conservadores de Estados Unidos han impulsado una iniciativa que busca desarticular el activismo pro-palestino en el país, en nombre de la lucha contra el antisemitismo. El plan, presentado durante la campaña presidencial de 2024, ha generado un intenso debate por sus implicaciones sobre los derechos civiles y la libertad de expresión.
El proyecto tiene como objetivo principal combatir lo que sus autores denominan una “red de apoyo a Hamás” dentro del territorio estadounidense, la cual aseguran representa un riesgo para la seguridad nacional.
Se propone desmantelar dicha red en un periodo de 12 a 24 meses, a través de una serie de medidas que incluyen la revocación de visas, deportación de activistas, revisión de planes de estudio, y el despido de docentes vinculados con organizaciones señaladas.
Entre las medidas más polémicas está la marginalización de congresistas demócratas, a quienes el plan acusa de formar parte de un supuesto “caucus de Hamás”.

Foto/ Andrew Harnik
El Proyecto Esther ha sido impulsado por The Heritage Foundation, la National Task Force to Combat Antisemitism, y una coalición de organizaciones cristianas y judías conservadoras. Sin embargo, ha sido fuertemente criticado por diversas agrupaciones, entre ellas la Jewish Voice for Peace, que tachó las acusaciones del documento como “extravagantes y sin fundamento”.Además, expertos legales y organizaciones defensoras de los derechos civiles han advertido que el proyecto representa un riesgo serio para las libertades individuales, al criminalizar la protesta política y la disidencia.Aunque no existe evidencia clara de que el plan esté siendo implementado formalmente, algunas de sus propuestas coinciden con acciones tomadas por la administración de Donald Trump, como la revocación masiva de visas de estudiantes internacionales y la detención de activistas pro-palestinos. De hecho, varios coautores del proyecto formaron parte del primer gobierno de Trump.En medio de una campaña electoral polarizada y un clima político tenso, el Proyecto Esther ha puesto nuevamente sobre la mesa el debate sobre los límites entre la seguridad nacional y el derecho a la libre expresión en Estados Unidos.



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